Cómo entrenar las transiciones en el Fútbol 7 Cómo entrenar las transiciones en el Fútbol 7
Muchas veces hemos leído o escuchado la idoneidad del fútbol 7, o el fútbol 5, como fútbol formativo debido a que la menor cantidad de jugadores... Cómo entrenar las transiciones en el Fútbol 7

Muchas veces hemos leído o escuchado la idoneidad del fútbol 7, o el fútbol 5, como fútbol formativo debido a que la menor cantidad de jugadores hace que cada jugador tenga más contactos con el balón, más participaciones en el juego y mejore por lo tanto su capacidad técnica debido a la experiencia acumulada.

Estoy completamente de acuerdo con esta visión. La mayor cantidad de participaciones individuales no puede sino desembocar en otra cosa que en una mejora individual.

En este sentido, los minijuegos o los partidos reducidos en los entrenamientos son también una pieza fundamental en el desarrollo de las capacidades técnicas de los pequeños jugadores.

Sin embargo, vengo observando que habitualmente se confunde por parte de padres y entrenadores el hecho de que el fútbol 7 sea una buena preparación a nivel individual para el fútbol 11 con que se puedan aplicar los mismos principios tácticos que en éste.

No nos olvidemos de que, aunque las competiciones oficiales de fútbol formativo deben servir básicamente para formar a los jugadores, no dejan de ser competiciones y en toda competición  la medida del trabajo bien hecho suele ser, injustamente, el resultado.

Intentar aplicar en fútbol 7 formativo conceptos tácticos que pertenecen al futbol 11 puede llevar demasiadas veces a la frustración de los jugadores, los entrenadores y los padres. Y eso es algo que debería evitarse.

A nivel táctico existen diferencias fundamentales entre el fútbol 7 y el fútbol 11 que condicionan de manera importantísima tanto los conceptos tácticos a trabajar en los entrenamientos como su aplicación en los partidos de competición.

Las diferencias más obvias entre el fútbol 7 formativo y el fútbol 11 son:

  • El tamaño del campo.
  • La ausencia de fuera de juego en el medio campo.
  • La capacidad técnica de los jugadores.
  • La ausencia de capacidad, por falta de fuerza de la mayoría de los jugadores, para hacer desplazamientos
    largos del balón.

Teniendo en cuenta estas diferencias y observando los partidos de fútbol 7, nos daremos cuenta de que una de las principales características en estos partidos es que no hay posesiones largas. Los partidos son sucesiones rápidas de transiciones defensa-ataque o ataque-defensa en las que normalmente el equipo con jugadores más “vivos” se lleva el premio del gol y/o la victoria.

También en fútbol 11 las transiciones son críticas en el desempeño de un equipo, pero al haber la posibilidad de hacer posesiones más largas (debido al espacio y la capacidad técnica de los jugadores) las transiciones pierden protagonismo con respecto a la fase ofensiva de creación de juego o la fase defensiva.

La importancia de entrenar las transiciones en el fútbol 7

Debido a esa identificación táctica del fútbol 7 con el fútbol 11 se emplea demasiado tiempo y esfuerzo en los entrenamientos en conceptos que luego resultan estériles e incluso frustrantes cuando los equipos intentan aplicarlos en un juego en el que esos conceptos no tienen cabida.

Muchos entrenadores pasan sesiones completas entrenando cosas como la salida de balón o conservaciones largas para mantener la posesión y. después, en los partidos, observan como todo ese trabajo se va al garete debido a un pase impreciso, un mal control, o la incapacidad de hacer un desplazamiento largo con la potencia y precisión requeridas.

Es por esto por lo que creo que dar a las transiciones la máxima importancia en los entrenamientos es fundamental.

Cómo entrenar las transiciones?

Lo primero que hay que tener en cuenta para diseñar un buen plan de entrenamiento para las transiciones es definir en qué consiste realmente una transición y cuáles son los puntos críticos sobre los que actuar.

  1. Las transiciones son cambios de “estado” en el desarrollo del juego. Son momentos en los que el juego pasa de una fase a otra, de la ofensiva a la defensiva o a la inversa.
  2. Las transiciones son breves por definición, aunque como ya hemos comentado antes, un partido de benjamines, por ejemplo, puede consistir en una interminable sucesión de transiciones en la que ningún equipo es capaz de tener un control efectivo del balón.

A nivel individual, por lo tanto, tenemos que diseñar ejercicios y tareas que ayuden a los jugadores a identificar esos “cambios de estado”. Deberían ser tareas que se centren en trabajar la atención y la racionalización de lo percibido. Tareas en las que los jugadores “deban” percibir el cambio y actuar en consecuencia para obtener un fin.

Y, por causa de la brevedad de las transiciones, también se deben diseñar las tareas de manera que esa secuencia de atención > percepción > racionalización > reacción sea lo mas rápida posible y que la dificultad para conseguir el fin sea exponencialmente creciente cuanto más tiempo se tarde en “reaccionar”.

Eso estimulará la reacción rápida y la repetición sistemática la convertirá en un hábito. Es este hábito de reacción rápida el que observamos en los partidos cuando vemos a esos jugadores a los que identificamos como “vivos” y que son esos jugadores que siempre deseamos tener en nuestros equipos ya que son jugadores en los que cualquier otro trabajo formativo luce por encima del resto en los partidos de competición.

A nivel colectivo hay muchas más opciones para gestionar las transiciones y dan para otro artículo completo. Pero en cualquier caso, el trabajo individual de atención > percepción > racionalización > reacción rápida, será fundamental para trabajar las transiciones a nivel colectivo.


Opinión personal de Alex Pascual, entrenador especialista en Futbol 7.

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