Cómo deberíamos estructurar la charla de la media parte? Cómo deberíamos estructurar la charla de la media parte?
Los entrenadores deberíamos ser metódicos en casi todo lo que hacemos y, por lo tanto, la charla del descanso entre las dos partes del... Cómo deberíamos estructurar la charla de la media parte?

Los entrenadores deberíamos ser metódicos en casi todo lo que hacemos y, por lo tanto, la charla del descanso entre las dos partes del partido también debería de estar mínimamente planificada. En la media parte del partido cuentas con muy poco tiempo y debes aprovecharlo al máximo.

Tener una guía para trabajar antes , durante y después del partido nos permitirá cumplir con una rutina y ser metódicos. Esto no quiere decir que no puedas hablar de lo que quieras, faltaría más! Tú decides en todo momento. De echo, debes saltártela cuando sea necesario.

Cuando termine la primera parte no entres directamente al vestuario con los jugadores, deja que tengan su momento, que se sienten, se calmen, se refresquen y hablen entre ellos. Aprovecha ese tiempo (que no debería de durar más de 5 minutos) para reflexionar internamente una valoración, después entra en el vestuario con tus ideas bien estructuradas.

Por lo tanto dividiremos el descanso de la media parte en dos: trabajo de reflexión fuera de vestuario y trabajo dentro de vestuario con los jugadores.

Cuál es el trabajo fuera del vestuario?

Trabajar fuera del vestuario consiste en lo que hemos comentado anteriormente, hacer una valoración de cómo ha ido la primera parte.

Al inicio de la media part reúnete con tus entrenadores o con tu ayudante. Si estás sólo, mira las notas que hayas tomado durante el partido. Si no has tomado apuntes, porque tienes pocos recursos o poco tiempo durante el partido, piensa sobre cómo ha funcionado el equipo en defensa, cómo ha sido la transición defensiva o cómo ha funcionado el ataque. Utiliza el orden que quieras según tus prioridades. Pero crea un orden para no olvidarte de nada.

Qué miramos en este guión?

Miramos básicamente las cosas que hemos realizado bien y las cosas que no hemos realizado tan bien. Miramos si hemos realizado el plan previsto, si nos hemos equivocado planteando el partido, etc. Y a partir de este análisis podemos pensar en las indicaciones que debemos dar a nuestro equipo para la segunda parte.

Las indicaciones deben de ser cosas muy concretas. Dos o tres indicaciones cómo máximo! Céntrate en lo más importantes para que el jugador retenga las cosas que tiene que hacer en la segunda parte.

Cuando hayas hecho todo ésto, que habrás tardado unos 5 minutos aproximadamente, es el momento de entrar en el vestuario.

Cuál es el trabajo dentro del vestuario?

Entra rápidamente, te quedan sólo unos 7-8 minutos. Haz una valoración rapidísima de lo que has visto durante la primera parte. Si eres un entrenador de un equipo en edad de formación, pregúntales qué han visto ellos y que hagan una valoración rápida. La mejor manera de aprender es reflexionando uno mismo y poniéndolo en común después.

Después de ésto pasa directamente a felicitar por el buen trabajo y mirar de corregir aquello que no ha ido bien. La idea principal es empezar felicitando las cosas que han ido bien o remarcando las cosas que se están haciendo bien para empezar a generar confianza en el jugador y luego dar paso a aquello que no ha ido tan bien.

Entonces será el momento de dar las indicaciones o instrucciones para la segunda parte. No es momento de buscar culpables, es momento de buscar soluciones! Repetimos que hay que dar 3 o 4 instrucciones cómo máximo para que los jugadores lo puedan recordar después.

Y para terminar tenemos que lanzar un reto o una frase de motivación. La idea es que después de las correcciones salgan al campo con espíritu elevado y con una buena dosis de motivación.

Sigue el guión y verás cómo empiezas a dominar las medias partes y tu equipo lo notará en la segunda parte del partido!

Iván Morales

Titulado en Técnico de deportes en la modalidad de Fútbol y en Especialización en el Entrenamiento de Porteros de Fútbol. Cómo entrenador me considero un enfermo del fútbol, pero qué enfermedad más dulce!

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